jueves, mayo 17, 2007

Miguel Sebastián se suicida

Que Sebastián iba a perder las elecciones de Madrid era algo que todos sabíamos; él, el primero. De hecho, su paso al frente como candidato socialista tenía algo de valiente soldado leal ante una misión imposible y mortífera.

Ahora bien, podía ser una manera de darse a conocer, de colocarse como alternativa, de fraguar una carrera política en términos públicos cuando hasta ahora sólo se le conocía por sus andanzas privadas a la estela de Zapatero. Demasiado privadas, en ocasiones.

Sin embargo, Sebastián ha optado por esto.

De los devaneos sentimentales y sexuales del alcalde de Madrid se ha hablado mucho por la capital y aledaños. Lo que no son en ningún caso es tema político. La base de un pensamiento socialdemócrata, de hecho, debería empezar por ahí, por dejar el puritanismo en casa. Sebastián tenía un compromiso ante su partido y ante su amigo presidente, un compromiso con sus posibles votantes, un compromiso de presentar maneras distintas de hacer política a nivel local y, por extensión, nacional.

Ha sido la mano derecha de Zapatero durante años, por favor... Y nos viene con portadas de revistas y flirteos extramatrimoniales. Ese es su programa. No sé si sus resultados serán peores de lo que ya le vaticinaban, pero su carrera como político queda tocada y casi hundida. No es el camino, simplemente, lo haga quien lo haga. Un suicidio político no se sabe muy bien en nombre de qué ni por orden de quién.

Una pena para los madrileños, en cualquier caso. Un desprecio, incluso. Al menos, así me sienta a mí.